“La batalla por el conocimiento”

La Universidad de Buenos Aires cumple 192 años en un momento singularmente paradojal de la educación superior pública en todo el mundo: nunca antes esta actividad había concitado tanto prestigio y atención y, a la vez, tantos ataques e intentos fallidos de menoscabo y deslegitimación.

Es que en el mundo de hoy, financieramente globalizado y con sus recursos cada vez más orientados a la guerra, la universidad pública aparece como el contrapoder por excelencia con que cuentan la sociedad civil, los pueblos y la democracia.

Los rasgos más negativos de la globalización – especulación, burbujas financieras e inmobiliarias, asfixia de la soberanía de los estados, dispendio armamentista, negligencia ambiental, agiotismo con el petróleo y los alimentos, súper especialización técnica en detrimento de la capacidad creativa, precarización del empleo, cancelación de la asistencia social, resurgimiento del racismo y la xenofobia, y la agudización de las desigualdades en medio del despilfarro,– ha golpeado a la mayor parte de las naciones, incluso a varias de la grandes potencias industriales.

El proyecto de la sociedad del conocimiento, que también está amenazado, tiene en la universidad pública su núcleo y principal fortaleza.

Con universidad pública autónoma hay educación y formación permanente durante toda la vida, investigación estratégica y transferencia de saberes a la sociedad y los estados, agenda pública para la ciencia y la tecnología, renovación de la pedagogía, y una barrera a los mercaderes en su intento de apropiación del patrimonio intelectual.

La universidad pública tiene singular la capacidad de convocar a todos los otros actores a construir la agenda común del mediano y el largo plazo.

Es el espacio donde la mirada adquiere perspectiva transdisciplinaria, y la usina de ideas que cuenta con mayor capacidad de trasgresión creativa. Es la consultora con la que cuentan gobiernos, empresas, ONG’s, los restantes estamentos educativos, los efectores de la salud, la producción, la sustentabilidad social y ambiental.

La disputa de fondo ya no es el territorio, sino el conocimiento. El que logre apropiarse de su producción y enunciación, fijará las prioridades, las elecciones, incluso tomará el control de las grandes metáforas y relatos civilizatorios.

La UBA, junto al resto de las universidades públicas del país, del Mercosur, de América Latina y del mundo, celebra orgullosa su involucramiento sistemático en esta producción de ciencia y cultura, en defensa de la democracia, la soberanía y los derechos humanos, y en la promoción de la educación superior de calidad para todos, por encima de la falsa y maliciosa opción entre universidad “de élite” o “masiva”

Conscientes de que nuestros logros y fortalezas no son patrimonio de una gestión, sino de una tradición que empezó hace 95 años con la Reforma, silenciada y perseguida pero nunca doblegada, expresamos nuestro reconocimiento a todos quienes ayer y hoy, desde la pluralidad, han consolidado nuestro presente.

Ruben Hallu

 

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