“Medicina de la UBA: acto y reconocimientos en el Día del Investigador 2014”

El 25 de abril se celebró en la Facultad de Medicina el Día del Investigador. Se entregaron menciones a cinco investigadores, pero con la intención de que a través de ellos se reconozca la labor de toda nuestra comunidad científica.

El acto estuvo presidido por el Sr. Decano Prof. Dr. Sergio Provenzano, quien estuvo acompañado por el Subsecretario de Coordinación Institucional del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Tecnológica, Dr. Sergio Matheos, el Secretario de Ciencia y Técnica de la UBA, Dr. Aníbal Cofone, el Gerente de Desarrollo Científico y Tecnológico del CONICET, Dr. Jorge Tezon, y el Secretario de Ciencia y Técnica de la Facultad de Medicina de la UBA, Prof. Emérito Dr. Roberto Sica.

Los científicos galardonados fueron

Diplomas en reconocimiento a la excelencia de sus aportes a la investigación dentro del ámbito de esta facultad al PROFESOR DOCTOR JOSE MILEI y al PROFESOR EMERITO DOCTOR ANGEL ALONSO.

Diploma en reconocimiento a lo realizado hasta hoy en su tarea de investigación dentro del ámbito de esta facultad a la DOCTORA VALERIA DELLA MAGIORE y al DOCTOR FRANCISCO CAPANI.

Diploma en reconocimiento a su trayectoria dentro del ámbito de esta facultad al PROFESOR EMERITO DOCTOR DANIEL CARDINALI.

Reportaje

Lo que sigue es un reportaje al Profesor Emérito Dr. Daniel Cardinalli, quien recibió un distinción a la Trayectoria. Cardinalli es Dr. en Ciencias Biológicas, Investigador del CONICET, Profesor de Fisiología y Director del laboratorio de Neurociencias de la Facultad de Medicina entre 1986 y 2008.

¿Qué significó para usted este reconocimiento? Yo creo que este reconocimiento está relacionado con la idea de Alma Mater, que es un concepto que se aplica a la universidad donde uno se formó. Hoy en día, para un investigador, este concepto tiene un significado más amplio, porque se relaciona también con el lugar donde uno ha trabajado. En ese sentido yo tengo con la Universidad de Buenos Aires un enorme reconocimiento, porque si bien yo no egresé de la UBA, yo pude realizar durante treinta años en la Facultad de Medicina de la UBA una actividad muy importante, porque como investigador del CONICET tenía mi laboratorio ahí, en el séptimo piso de la facultad, y lo hice con una absoluta libertad académica, una enorme ayuda por la cual yo estoy profundamente reconocido y un elemento que alimenta esa idea de Alma Mater. Paso a explicarme. Cuando yo entré en el año 1986, al ganar el concurso de Profesor Titular, mudé el laboratorio a un lugar del 7º piso, en ese momento el Instituto de Fisiología que había fundado Bernardo Houssay y que fue un puntal de la ciencia argentina. Comenzamos a hacer unas obras que financió el CONICET para adecuar estos laboratorios que estaban prácticamente abandonados. En el 6º piso estaba la oficina del Profesor Alejandro Paladini, un muy distinguido investigador y casi podríamos decir el fundador de la Facultad de Farmacia y Bioquímica, y un día Paladini subió y me dijo, con humor, que los problemas que yo estaba creando ahí con la reparación del laboratorio estaban compensados por la importancia del laboratorio que estaba reparando. Yo no sabía a qué se estaba refiriendo y él me lo dijo: “Aquí, Braun Menéndez, Fasciolo, Taquini, Leloir identificaron la angiotensina, que es uno de los mayores hallazgos que hizo la ciencia argentina”. Lo que yo me di cuenta fue que la tremenda tradición que tiene en ciencias e investigación la UBA nos hacía sentir, como dice el dicho, enanos sobre hombros de gigantes.

Usted en el año 2007 fue galardonado con el Premio Scopus, de Holanda por ser el científico que trabajando en la Argentina mayor número de citaciones recibiera en la bibliografía internacional en el área de la medicina. Esto lo ubica como un referente. ¿Qué reflexión hace acerca de este premio? Fue un premio dado por una máquina, porque acá no hubo ningún jurado. Uno puede reflexionar muchas cosas a partir de esto. En primer lugar es que el impacto de un científico está en gran medida dado por el número de citaciones que recibe en la bibliografía internacional. Quiero decir que publicar en una revista de prestigio no es comparable con recibir las citaciones que corresponden. Así que fue un hecho que me halagó profundamente. Por otro lado: ¿por qué hay esa cantidad de citaciones a los trabajos de nuestro laboratorio? Porque nosotros hemos hecho en el área de la biología de la melatonina una cantidad de descubrimientos iniciales sobre cómo actúa, qué significado tiene, etc. que se han concretado en aplicaciones terapéuticas a lo largo de 50 años. Una serie de casualidades me han llevado a trabajar desde muy temprano en esa molécula, haber ido acompañando esta evolución que ha hecho hasta convertirse hoy en el prototipo de fármacos que protegen al sistema nervioso central, etc. y es ahí donde aparece la razón de las citaciones. Pero hay un tema más importante que las citaciones para un científico –es algo que yo he defendido fuertemente cuando me tocó actuar en la junta de calificaciones del CONICET- que es que los logros de un investigador en el nivel más alto no se evalúan por la calidad propia del investigador sino por la calidad de los discípulos que ha formado. En ese sentido, yo estoy muy orgulloso de poder atestiguarlo con los 20 o 25 discípulos que han salido con sus tesis doctorales de este laboratorio y que hoy ocupan posiciones muy relevantes dentro de la UBA, en el CONICET y fuera del país.

Fuente: http://rivadavia.com.ar/articulos/medicina-de-la-uba-acto-y-reconocimientos-en-el-dia-del-investigador-2014/