“Queremos un donante solidario, que vaya al banco de sangre y done de manera altruista”

Entrevistas al Médico Oscar Torres, Director de la Carrera de Hemoterapia e Inmunohematología de la Facultad de Medicina – UBA.

¿A partir de cuándo el Curso se transforma en Tecnicatura en Hemoterapia e Inmunohematología? Hace ya dos años. Hay alumnos que a fines de 2014 terminaron el segundo año de la carrera. O sea que se reciben este año. Afortunadamente, si comparamos con el curso –que duraba dos años-, teníamos una inscripción de 500 a 600 alumnos de los cuales se recibían 90. En cambio ahora, desde que somos carrera, el número de inscriptos fue de 130 y estamos en 100 alumnos.  Así que a pesar de que ahora la carrera es un año más larga, la gente que se inscribe tiene mucha más conciencia de a dónde ingresa, cuál es el contenido de la carrera y su salida laboral. Antes la gente ingresaba sin mucha idea, con la expectativa de tener un título rápido, y en el segundo año, cuando empezaban las prácticas y tenían contacto con pacientes (pacientes sanos (donantes) y pacientes enfermos, muchas veces de alta complejidad) se daban cuenta que eso no era para ellos. Con esto podemos comprobar que la gente que ahora ingresa tiene mucha más idea de los contenidos de la carrera, la salida laboral con la que se van a encontrar y vocación de servicio, cosa no menor cuando se trata con pacientes. Incluso, te comento algo que es importante que es que entre un diez y un quince por ciento de los alumnos cursan en forma simultánea la carrera de medicina. Lo cual es muy bueno, porque el equipo de hemoterapia está compuesto por el técnico en hemoterapia, por el médico hemoterapeuta y por el bioquímico. Y lo que ocurre es que hay recurso humano en cuanto a técnicos y bioquímicos, pero hay muy pocos médicos. Así que es muy importante que haya alumnos que cursen la tecnicatura y a la vez medicina.

Se ha hablado mucho en estos últimos meses desde el Ministerio de Salud del tema de la donación, de la donación voluntaria, incluso hay algunas campañas publicitarias. Sabemos que hay mucho por hacer, pero en el contexto de lo que es Latinoamérica no estamos tan mal ¿no? Estamos en camino de llegar a la buena calidad del donante. ¿Qué significa esto? Bueno, todos los donantes son voluntarios, nadie los obliga ni nadie les paga. Pero muchos tienen una obligación moral, un compromiso familiar, por ejemplo. Y esa no es la calidad del donante al que nosotros aspiramos. Si bien por supuesto que es bien venido. Pero queremos donantes que realicen la donación como acto solidario, no que estén pensando en el nombre y apellido del paciente por el que van. Nosotros queremos un donante que lo haga como acto solidario hacia la sociedad. Que vaya al banco de sangre y done de manera altruista y que, si es posible, que lo haga entre dos y tres veces por año.

¿Una persona sana, cuántas veces por año puede donar? El hombre cuatro veces y la mujer tres. Con un intervalo de aproximadamente dos meses entre cada donación. En este sentido, en el contexto de países latinoamericanos, estamos muy bien, hemos crecido mucho. Siempre tuvimos un alto compromiso del donante de reposición, pero a lo que aspiramos es a crecer en cuanto al donante altruista. Si bien hemos crecido mucho, gracias a campañas tanto estatales como privadas, desde ongs, asociaciones científicas como la Asociación de Técnicos en Hemoterapia o la Asociación Argentina de Hemoterapia e Inmunohematología, aspiramos a más. Por esto venimos bregando y en los últimos cinco años estamos entre un 15 y un 20 por ciento, en el estado. Pero si tomamos en cuenta las instituciones privadas, seguramente llegamos a más, tal vez a un 35 o 40 por ciento. Comparados con otros países de la región estamos muy por encima.

En estas campañas de concientización, ¿cuáles son las claves para esta transformación? Una de las claves es que nosotros no estamos esperando al donante, lo vamos a buscar. Vamos a la vía pública. Por ejemplo, el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, o el Hospital Garraham y otros hospitales instalan unidades móviles, por ejemplo, en Corrientes y 9 de Julio; o vamos a las fábricas, a las universidades, a iglesias de distintos signos religiosos. O sea es una postura activa, en donde nos tomamos el trabajo de conversar con la gente para que se concientice de la importancia que tiene este acto. Nosotros queremos que el donante sepa que es el país el que necesita la sangre, no tal o cual paciente. Este concepto es el que transmite la OPS (Organización Panamericana de la Salud).

¿Qué es la seguridad transfusional y cómo se consigue? La seguridad transfusional es conseguir una transfusión de calidad. ¿Qué quiere decir esto? Primero hay que partir de la base que una transfusión de sangre trabaja con lo que se llama tejido vivo, con lo cual la transfusión de sangre es un transplante. Con lo cual nos tenemos que asegurar al máximo la calidad de la sangre que va a recibir el paciente. Por eso son muy importantes los donantes sanos, comprometidos. Por eso nosotros realizamos una entrevista muy exhaustiva acerca de, por ejemplo, que no tenga una vida sexual promiscua, que no sea un donante que se inyecte alguna sustancia, que no tenga chagas u otras enfermedades transmisibles por tansfusión, que no tenga bajos los glóbulos rojos. Una vez hecho esto, se realiza la extracción y esa sangre es analizada. De todos modos, es muy importante la entrevista, porque sabemos que existe lo que se conoce como período de ventana; que es el tiempo que tarda una enfermedad en manifestarse. Por eso es tan importante que el donante se comprometa con el acto que va a realizar.

FUENTE: http://rivadavia.com.ar/articulos/queremos-un-donante-solidario-que-vaya-al-banco-de-sangre-y-done-de-manera-altruista/